Programador de riego con pilas o WiFi: cuál elegir
Al buscar un programador de riego aparecen dos familias claramente distintas: los mecánicos o digitales de pilas, que se programan directamente en el propio aparato, y los WiFi, que se controlan desde una app en el móvil. No hay una respuesta única mejor; depende de qué necesitas de verdad.
Cuándo tiene sentido uno con pilas
Si tu rutina de riego es más o menos estable (por ejemplo, regar 10 minutos cada dos días) y no necesitas cambiarla a menudo, un programador de pilas cumple perfectamente y cuesta bastante menos, normalmente entre 19 € y 35 €. Se programa una vez y sigue funcionando meses sin que tengas que tocarlo, y no depende de que tu WiFi exterior tenga buena cobertura junto al grifo, que en muchas casas es justo donde peor llega la señal.
Cuándo compensa el WiFi
Tiene sentido en tres situaciones concretas: si viajas a menudo y quieres poder cambiar el riego desde el móvil sin estar en casa, si te interesa recibir un aviso si el programador falla o se queda sin agua, o si quieres varios planes de riego muy distintos según la época del año y cambiarlos con frecuencia sin tener que ir físicamente al grifo. El precio sube a un rango de 45 € a 55 € en la mayoría de modelos.
El matiz de la cobertura WiFi
Antes de decidirte por un modelo WiFi, comprueba que tu router llega con buena señal hasta el grifo exterior. Es el motivo más habitual de que la gente acabe frustrada con estos programadores: no es un fallo del aparato, es que la señal no llega lo bastante fuerte hasta el jardín.
En resumen
Si tu riego es rutinario y no necesitas controlarlo a distancia, un programador de pilas te ahorra dinero sin perder nada importante. Si viajas mucho o quieres cambiar el plan de riego con frecuencia, el WiFi compensa la diferencia de precio.