El sensor de humedad da lecturas raras: qué revisar
Un sensor que siempre marca el mismo valor, o que da una lectura que claramente no coincide con lo que ves y tocas en la tierra, genera desconfianza rápido. Antes de asumir que está averiado, estas son las causas más frecuentes.
La sonda no está bien insertada
Es la causa número uno, especialmente en medidores analógicos simples. Si la sonda no entra recta hasta la profundidad marcada, o queda con una burbuja de aire pegada al metal por una inserción rápida, la lectura sale falsa. Sácala, humedece la punta ligeramente y vuelve a insertarla despacio y en vertical.
Tierra compactada alrededor de la sonda
Si el sustrato está muy compactado, el sensor puede estar tocando solo tierra seca en la superficie aunque haya humedad más abajo, o al revés. Remueve un poco la tierra alrededor antes de medir, sin sacar la sonda del todo.
Contactos oxidados o sucios (sensores metálicos simples)
En los medidores de aguja sin pilas, la lectura depende de un pequeño contacto eléctrico entre las dos puntas metálicas y la tierra. Si las puntas están oxidadas o con residuos de sales minerales acumulados, la conductividad cambia y la lectura se vuelve poco fiable. Limpiarlas con un estropajo suave suele bastar.
En sensores con pilas o WiFi: batería baja
Antes de que se apague del todo, un sensor con batería baja puede empezar a dar lecturas erráticas o clavadas en un valor fijo, en vez de simplemente dejar de funcionar. Si es un modelo con pilas o batería recargable y lleva meses sin cambiarla, es el primer sospechoso.
Cuándo sí es un fallo real
Si tras revisar estos cuatro puntos la lectura sigue sin moverse ni un poco entre tierra empapada y tierra completamente seca, ahí sí es razonable pensar en un fallo del sensor y plantearse una sustitución.