Riego en otoño: qué cambiar y qué evitar
El error más común en otoño no es dejar de regar, es seguir regando como en agosto. Baja la temperatura, empiezan a caer las primeras lluvias reales y la tierra ya no se seca en un día, así que un programa pensado para pleno verano encharca la tierra y favorece hongos en la raíz. Lo que toca en otoño no es apagarlo todo, es ajustarlo.
Lo primero: baja la frecuencia, no la elimines
Las plantas de exterior siguen necesitando agua en otoño, solo que mucha menos y con más lluvia natural de por medio. Si tu programador permite editar el programa (la mayoría lo hace en segundos), reduce a la mitad los días de riego activo y revisa cada dos o tres semanas si hace falta ajustar más según cómo vaya el tiempo.
El producto que más rinde ahora: retardo por lluvia
Si hay un momento del año en el que un programador con sensor de lluvia integrado se nota de verdad, es este. El RIOGOO con retardo por lluvia detecta cuándo ha llovido y salta el riego programado ese día automáticamente, así que no dependes de acordarte tú de pausarlo cada vez que se nubla. Es justo la pieza que en verano es opcional y en otoño se convierte en la que más agua y disgustos ahorra.
El sensor de humedad, más útil que nunca
En otoño la lluvia es irregular: puede llover tres días seguidos y luego pasar dos semanas seca. Un sensor como el XLUX te deja comprobar en diez segundos si la tierra sigue húmeda de la última lluvia antes de activar un riego que a lo mejor no hace falta, sin necesidad de gastar en un modelo caro para algo tan puntual.
Lo que hay que vigilar: el goteo y los aspersores expuestos
Aquí está el aviso importante. Los kits de riego por goteo y los aspersores suelen tener agua residual en el tubo o en el propio cuerpo del aspersor. Si vives en una zona donde el otoño ya trae heladas nocturnas (interior peninsular, zonas de montaña), esa agua puede congelarse y agrietar el plástico o el tubo, y no lo notas hasta la primavera siguiente cuando pierde presión o gotea por donde no debe. Antes de la primera helada, purga el agua del circuito y, si el sistema es desmontable, guárdalo dentro de casa hasta la primavera. En zonas de costa o clima suave esto es mucho menos urgente, pero conviene revisarlo igual.
Resumen rápido
Reduce la frecuencia del programador, aprovecha el retardo por lluvia si tu modelo lo tiene, apóyate en un sensor barato antes de regar por si acaso, y purga el goteo y los aspersores si esperas heladas donde vives. Con eso, el otoño deja de ser un problema y pasa a ser la época en la que menos trabajo da todo el sistema.